jueves, 7 de mayo de 2009

Entre casa

Fuimos tormenta, fuimos fuego, fuimos agua y paisajes en el invierno primaveral de México. Fuimos lo que se llamaba aventura, lo que nos guiaba en las penumbras era esa dulce voz de la conciencia, la vida y los métodos más divertidos de las historias. Somos y seremos libres mariposas lejos de la violencia, la que padecimos meses atrás, la que nos envolvió sin pedir permiso, de la que salimos más airosos, con más energía y vitalidad. Estuvimos cerca del olvido, sin embargo pedimos ayuda y ahí acudieron, ahí están esas imágenes vivas. El cielo en Buenos Aires es azul, las hojas de los árboles están cayendo de a montones y las calles están cubiertas de secas hojas amarillas. El viaje sigue por aquí, estos momentos son nuevos e intensos, somos un sueño brillante. Antes de volver aquí pasamos por tierras inmensas, desplegando el andar del buen caminante y la espalda de un burrito de montaña. Fueron más de veinte casas, treinta quizá, gente que me ayudo mucho, Doña Lila, también los tíos de Rober, Ingrid, El Negro, Luchi y Rocí, la señora Ana, la familia entera de Claudia y Andrés, Julián Silva y la familia en Bucaramanga, Juanita, Juliana, Yari, Carlitos, Santi y Cata, Mariana y Carlos, Antonia, Areli y Los Garrone, Los Gatos Locos, Franco y Daniela, El Daniii, Alex y Beata, Raigo, Cielo y compañía, mucha gente pues, muchísimas personas más también, que se pusieron las pilas. Esos cielos nublados, grises y siempre calientes. Historias del camino hubo muchas, ladrillos de adobe secados al sol, cacao en pleno verano venezolano por el camino selvático que lo envolvía, el sol se recostaba sobre las montañas, los plataneros se abrían hoja por hoja mientras abrían su pecho respirando ese aire tan reconfortante. Las gallinas bailaban alrededor de los pequeños cerditos, y de las chimeneas de las casas salía un aroma a arepa asada con queso....

Así te invitaban a entrar y una rica comidita te esperaba detrás de esa humilde puerta....

Me acuerdo de lluvias torrenciales, de esas que no paran nunca más, días y más días en Ecuador, días de Esmeralda.
Y llega el frío de a poco, época de cosecha fina y baños de albahaca al Sol.
Queda entonces haber aprendido muchas cosas, muchísimas enseñanzas y ahorita es tiempo de ponerlas en práctica...

Que siga siendo este medio una suerte de inspiración imaginaria!!!!

martes, 7 de abril de 2009

XVIII – El ataque final

Aquellos últimos días fueron vertiginosos. Nuestro objetivo estaba cumplido en gran parte, pero no en su totalidad. Aún teníamos que reactivar a La Colo y huir de El Pueblo sanos y salvos. Dos trabajos bien complejos, que nos llevarían algunos días más en aquél lugar. Entre nosotros y nuestros agentes aliados, todo fue festejo ante la aparición de La Colo. El Dragón, luego de haber extraído el núcleo oculto, se encerró un par de jornadas completas a reprogramar todo. Sabía cómo hacerlo, pero era un verdadero trabajo de hormigas. Los sistemas de defensa de los ACIARE hacen que, al ser desconectados irregularmente o en caso de caer en manos del enemigo, se desprograme todo el sistema central. Pero el Dragón es especialista en códices cibernéticos y se entregó a la tarea de descifrarlos.
Misteriosamente unos de esos días llegó a casa Bundo, uno de los Botará. Con ellos habíamos tenido algunos encuentros, pero bien formales y discretos. Algo nos hacía desconfiar de su líder, el Moro. Tampoco nos habíamos tratado mal, pero todo dentro de una frialdad casi profesional. Pero ahora llegaba Bundo a proponernos otro juego de pelota para despedirnos, una revancha amistosa. Instintivamente aceptamos el desafío. No es honorable rechazar un ofrecimiento así.
Justo en esos días nos visitó otro gran amigo y aliado que se desempeñaba en una misión en la Gran Metrópoli, un poco más al norte. Era el agente Marius y su chica, Pétalo. El agente Marius era un tipo con quien se simpatizaba rápidamente. Era alegre, difícil de desanimar, simple y tranquilo. Llegaba porque obligadamente tenía que pasar por El Pueblo para realizar algunas acciones, y además porque sabía de nuestra estadía en el lugar y no quería perder la posibilidad de vernos nuevamente. Compartimos un par de días en la casa.
Llegó el día del partido de pelota contra los Botará. Marius no dudó en sumarse al juego con sus viejos amigos.
Así que a Kosovo fuimos todos juntos a buscar a los Botará. Allí estaban esperándonos, disimulando un nerviosismo quizás fuera de lugar. Nos montamos en sus camionetas y partimos hacia aquél parque donde hacía un tiempo nos habíamos enfrentado. El Moro se mostraba más simpático que de costumbre, aunque en su comportamiento fácilmente se adivinaba cierta tensión. Tanto ellos como nosotros veníamos con algunas personas más, nuestras compañeras, la agente Lila, y algún otro. Pero al momento de prepararnos para el partido notamos que en su equipo había varios desconocidos que se preparaban seriamente para jugar. Hicimos una broma sobre esta situación, pero el Moro ya no rió. El partido comenzaba.
Si digo que pasaron cinco minutos de juego limpio, exagero. El partido empezó fuerte y trabado. Y así se fue poniendo, cada vez más frontal, más golpeado. El partido, que era un juego, de a poco se convertía en combate. Empezaron ganando. Le empatamos de inmediato. Por dos veces más subieron su marcador y nosotros lo alcanzamos. El tiempo se ajustaba y la tensión subía. Los insultos se habían vuelto ya parte irrevocable del juego. Y entonces algunos se empujaron. Otros se provocaron. A veces intentábamos enfriar la situación y bajar la tensión, pero siempre algún acto avivaba la llama.
En una jugada fuerte, Marius cayó rodando con Gurco, el hermano menor del Moro. Rodaron juntos y al pararse se empujaron fastidiados. Marius, posiblemente sea el más pacífico de todos nosotros y nunca hubiese querido golpearse con alguien. Gurco en cambio, era un profesional de las riñas. Se había implantado en el puño derecho un revestimiento interior de pequeñas placas de acero. No dudó un instante y, midiéndolo fríamente, lanzó un golpe que fue directamente a destrozar la nariz y el pómulo izquierdo de Marius, en varios pedazos. Durante el instante que duró la caída de su cuerpo, todos nos fuimos deteniendo. Cuando Marius terminó de desplomarse y la sangre comenzó a salir a chorros, se desató un descontrol de gritos y corridas. Varios nos abalanzamos en busca de Gurco que, acobardado por el reflujo, ya había agarrado piedras. Otros fueron a atenderlo a Marius que no paraba de sangrar, por fuera y por dentro.
No se armó la batalla que podría haberse armado. Hubo varias personas que contuvieron la avalancha. Gurco escapó como un roedor asustado, amparado por su novia que le festejaba el rapto de violencia, auto-convenciéndose de que así compensaba las ausencias viriles de su compañero de cama. Otros de los Botará se esforzaron en calmar los ánimos. El Moro, en cambio, no pudo esconder su satisfacción ante los hechos. Entonces, cuando toda la atención volvió a Marius, los Botará aprovecharon para irse del lugar. Subieron a sus vehículos y huyeron.
La agente Lila no tardó en reaccionar. Cargamos a Marius en su auto y lo llevamos a emergencias. En el camino Marius estuvo a punto de desangrarse. Si no fuera por la intervención quirúrgica de urgencia esa misma noche lo perdíamos. Se tragó casi toda su sangre y la vomitó en estertores llenos de sufrimiento. Tuvimos que transfundirle sangre inmediatamente.
Por fortuna Marius se salvó. Han reconstruido su nariz. Pero la marca que nos dejaron los Botará no se ha curado. El Moro develó, con su comportamiento oscuro y ladino, su entrega inminente al Gran Poder.
Este suceso fue la señal de que debíamos partir lo más pronto posible de El Pueblo.

Extracto de El Pueblo, impecable trabajo literario de la Compañía Teatral
Los Tres Gatos Locos.

miércoles, 1 de abril de 2009

Buscando la salida del Sol


En tiempos de cambios la paz es un camino sinuoso, difícil de alcanzar frente a un vacío de ideas. El guerrero saca a relucir el escudo del miedo y de esa forma tapa el razonamiento. Nuestro continente latinoamericano conlleva un viento de aprendizaje, esos procesos están acompañados por la educación, la comprensión, la satisfacción, la locura, y la impunidad de la gente y las instituciones. Somos viento y tormenta, las acciones a veces se nos escapan de las manos, y son esas mismas manos las que luego nos ayudan a escondernos, a borrar el pasado.

Una mañana en México D.F (Destino Fatal)

El trabajo es sinónimo de salud, buscar alternativas para el sustento, explorar formas de ganar dinero y a la vez pasar un buen rato. México es la ciudad humeante más grande e intensa del mundo. El Valle donde se sitúa la legendaria Tenochtitlán tiene niveles niveles de contaminación escalofriantes (al aire se emiten más de 547 mil toneladas anuales dióxido de carbono y los emisores principales son las industrias de bebidas y tabaco, y la alimentaria, debido a sus altos consumos de combustible para la producción), las narices sangran, se altera la respiración, las bocinas que suenan y retumban en nuestros oídos, millones de barbijos azules que muestran el deterioro de la civilización consumista. Al igual que en Lima, La Paz y Caracas, está ciudad amanece con el trueno de las bocinas, sumiendo a los habitantes y pasajeros en un concierto que altera el sistema nervioso, llevándonos quien sabe a donde.
Era un frío domingo matinal del mes de febrero. La avenida Insurgentes y Río Churubusco era una magnífica intersección para empezar la jornada. Ella estaba vestida con una malla negra, una pollera roja, sus grandes ojos verdes resaltaban a través de sus pestañas, su boca estaba pintada de rojo fuego. Él llevaba rastas y un sombrero negro, plateado y gris. Eran malabaristas, cirqueros que buscan seguir viajando por el mundo, presentando un breve y entretenido número de pases con clavas, de 1 minuto. Los acompañaba un diariero chilango, ocupado en sus propios asuntos, chaparrito de ojos café. Ellos comenzaron su rutina, mientras un frío viento les erizaba las manos. De repente apareció una mujer, pequeña, de cachetes inflados y una mirada perdida. " Este es nuestro semáforo, mi familia trabaja aquí desde hace 20 años, váyanse antes de que venga mi marido". Él la miró a ella, perplejo ante la amenaza de la señora, mientras volvían por la calle luego de recoger su recompensa. La señora llevaba de la mano a una pequeña, vestida y pintada como una payasita. Era su hija, en sus primeros años de vida tenía la responsabilidad de pedir dinero para mantener a su familia, un domingo a las 9 de la mañana. Ellos accedieron la petición, pero él no dejo pasar la oportunidad y le comentó a la señora que los niños no tienen que trabajar, deben ir a la escuela, jugar, comer bien y compartir, no son herramientas sino hijos. Luego, ellos se fueron rápido de la escena, a buscar otro semáforo donde trabajar. Caminaron tres cuadras y cuando se dieron cuenta tenían tres muchachotes y una enorme mujer persiguiéndolos, bien cerquita. Llegaron a la esquina y cuando dieron vuelta se encontraron, se cruzaron, los enfrentaron. "Nadie le dice eso a mi morrita", Él intentó calmarlos, hablar civilizadamente, pero ya era demasiado tarde. Optó por una estrategia segura y se arrojó al suelo, se hizo un pequeño bollito, mientras los cuatro agresores lo pateaban con saña y violencia. Ella intentó defenderlo, pero cuando intentó pararlos, la muchacha, traída especialmente para la ocasión, la sujeto del cuello y la puso contra la pared, sin que pudiese hacer nada. Fueron cincuenta interminables segundos, sumidos en el descontrol de la calle. ¿Qué pasa por la calle? ¿No pasa nada? Así se fueron después, la ola de violencia, un domingo por la mañana.
Por suerte todavía no había pasado a mayores.

Continuará

viernes, 27 de febrero de 2009

Los profesionales





Del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, a lomo de burro, en tren o quizá en barco. A veces los camiones te llevan por el camino correcto, por el camino real.
Una presentación austera decía el cartel, pero nos dejamos llevar por ese aroma a caño de escape que encendía de a ratos, de a momentos nos dejaba pensando que sería lo que pasaría, por el camino real. Recorriendo México carnal, de una región a otra, pasando por el desierto, el pacífico vallartense, Acapulco, Mazunte, Oaxaca, Tuxtla, Puebla, Taxco, Guanajuato, San Miguel de Allende y tantos pueblos más, tantas tortillas más. El alimento nutricional a base de maíz más preciado por el pueblo, claro que sí. Entre cirko y peripecias nos encontramos con Rolando. Al principio lo vimos picado, un tipo que no mostraba grandes semblantes desde afuera, pues sin embargo el señor Scaramanzio es todo un ejemplo de como manterse bien después de muchos años de andar y andar. Un poco de ruido, la segunda que entra y no entra, pero fiel a su edad (yo creo que los autos son como los perros y gatos, hay que multiplicar por siete?) persiste en las carreteras mexicanas, preparándose para las nuevas ocurrencias, el estandarte de una nueva etapa, un trotamundos que se suma al desafío.. ¿Llegará hasta Argentina?.

Flor sueña que si va a llegar, que un día vamos a entrar por la 40 y que la llegada será con trompos. Yo no sé que pensar, me alegro de que hayan sueños, de que la vida se ponga más divertida a cada rato, de tener sonrisas adelante mío, de pensar que tengo una casa rodante (mi espalda está 100 por ciento agradecida).

Ahí vamos entonces, gracias a Luís y a Porfirio que le pusieron tanto huevo, a Doña Rosa y la familia Ortega que nos dieron una mano enorme acá en el humeante DF, y al trabajo en equipo, claro que si..

Señores y señoras, próxima parada: Puebla, saliendo el sábado a las 6 de la matina (sino te come el tráfico negro)

Alegría entonces, y a soñar

martes, 3 de febrero de 2009

Idas y vueltas

Idas y vueltas, grandes historias, sueños que se van cumpliendo en un camino repleto de esperanzas, de sueños que aparecen en lo más profundos de la noche, que se conjugan entre sabanas para aparecer como respuestas a pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos. Y se vienen los 26 años, ufff cuanto hace de esa noche en la terraza de Post, birras y más birras, pelo corto que todavía no me arañaba la cara y pedaleando hacia adelante. Estos días de volver a ver familia fueron fantásticos, como es cuando te encontras con gente que está dispuesta a mimarte por lo que fuiste, por lo que sos y serás. Los túneles de Guanajuato, las callecitas de San Miguel de Allende, Las ruinas de Monte Alban, la tranquilidad de Mazunte y la locura de Acapulco, para terminar descubriendo minas de plata en Taxco. Solo los clavadistas pueden saltar tanto, aunque duermo con un angelito que se desliza por la tela como una mariposa inmensa, de las amarillas con verde tal vez. Pronto comenzará la fase dos de este blog repleto de aventuras y emociones, a seguir uniendo fronteras infinitas, pueblos y distancias que cada vez quedan más cortas y se unen con el ruido del viento, el canto de nuestras raíces.

Es lindo pensar que todo anda mejor a los 26...

viernes, 2 de enero de 2009

Feliz Feliz, felices somos y más felices seremos






A tráves de este espacio que nos une en tiempo y forma, entre colores y oraciones, entre lo abstracto y la tangente, la lejanía de los astros, las estrellas que se ven al revés y esas ganás de darnos unos abrazos fraternos, festejar y tomarnos una copa de vino al ladito del fueguito, les deseo a todos un feliz año...

Vamos por más, vamos a cumplir nuestras metas y nuestros sueños, a recordar con alegría viejos proyectos y construir nuevas ilusiones, a crecer, a extrañarnos para que cuando nos veamos la sensación sea una explosión impresionante, una mucho mejor.

Feliz 2009

Maxee...

Seguimos por el camino de la imaginación

martes, 30 de diciembre de 2008

A seguir soñando

En este río caudaloso solo el tonto se confía, las corrientes son ojos de la tormenta que te lleva a donde le conviene, a donde sopla el viento. La temperatura es fría, es el terror que te asfixia el pecho, el mercado negro, pero sin embargo con un impulso subís a la superficie y nadas con todas tus fuerzas hacia un árbol que está cerca de la orilla, por la derecha, entre ramas y pinches peligros que no imaginas. La sensación de subirse a la rama es sorprendente, trepando entre la corteza sentís como todo tu cuerpo vuelve a tener calor, como el corazón que late como una bomba está a punto de explotar, sentís la vida, el recorrido, tu aliento, los impulsos que te llevaron a sumergirte en la aventura de un sueño.

De ahí volas a una nube que cae por la montaña, entre un vaso de chocolate caliente y una relajante hamaca tejida a mano, quedas hipnotizado por tres montañas verdes y el mar pacífico que ambienta y proyecta. Sentís una brisa que se cola por la ventana y fumas un cigarro tailandés, tu cara denota tranquilidad, efecto del chocolate...

Una carpa de circo, tres redoblantes que anuncian, dos trompetas que suenan, anunican el número que viene. Una muñeca rosada se sube a la cuerda floja y camina, trota, corre, rueda y se levanta. Baja por la ladera izquierda un monociclo, se sube a la cuerda también y pasa a toda velocidad, la muñeca salta y caé parada de manos, increíble destreza.

Como una mariposa volas entre las hojas verdes...
Como una lagartija brillas entre las hojas verdes...

jueves, 4 de diciembre de 2008

Delirios de martes por la tarde...


Te vi y no lo podía creer, sos vos me dijiste y esa sensación pudo más que mil palabras. Quizá si lo hubiese soñado todavía te estaría buscando adentro de mi inconsciente. Sin embargo te vine a buscar y me quedé, me encanta tu historia, tu alegría y tu tristeza. Galopar por caminos sinuosos, entender que hay vida en otros hogares, que el aire que se respira en Oaxaca es frío por las noches y que durante el día hace un calorcito impresionante.
Tus huesos brillan, bajo la inmensa y pálida luna, y desde lejos me invitan...
Circo, colores, parches y amores. Que sería del mundo sin un buen cuento, un rico vinito, un sabroso chocolate antes de irte a dormir, un día sin semáforo, una tarde mientras cae el sol y estás en una playa paradisíaca, con ella, que mejor.
Asimismo a veces hay que pelear con factores externos, aprendizajes internos, el ego y el ladrón de ilusiones. Así se describen los cuentos en el mundo del revés, donde todos buscan que dos sea parecido a tres, donde todos caminan arriba de cientos de pelotas, parados de manos ruedan y ruedan hasta llegar al cruce, ese punto de inflexión por el que hay que pasar, crecer pues. Las reflexiones se vuelven intensas en el mundo del revés, tal vez sea porque la sangre en la cabeza circula mejor.
Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y México, unidos por la palabra (lo logramos). Vamos por más, vamos a conquistar el globo, de una forma u otra lo vamos a hacer, todos algún día lo vamos a patear. Estoy de vuelta viendo el mar, esa extensa galaxia que alberga cientos de misterios debajo de esas olas, corrientes frías, aguas calientes. Hay un río que desemboca sobre él, y árboles, miles de árboles que suben por la montaña queriendo alcanzar el cielo. Y nuestra habitación es verde. una cama de una plaza y media, vista al río y póster por doquier. mmmm, la siempre maldita policía no tolera a los semaforistas en Puerto Vallarta, tendremos que cambiar de profesión.....

Me parece que me voy a vender Varietés por ahí. Están invitados a mi casa, no hace falta golpear antes de entrar...

El Maxee...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Frío tenáz






Hay agua en el corazón; me fundo en tus ojos y me dejo llevar por la ilusión. Recorriendo y recorriendo llegamos al Salvador. Un volcán en actividad, las fumarolas, el clima, la montaña y la amistad. Nos encontramos después de algún tiempo y fue como si no hubiese pasado nada no Danito...
Subimos el cerro Verde, las rocas se deslizaban por nuestros costados, un sendero bien difícil de escalar, y mucho más difícil de bajar. El día estaba soleado cuando por fin llegamos a la cima. El humo salía de los cimientos de la tierra, vapor y calor fusionados en la humedad más humeante. El Volcán de Izalco tiene tan solo 338 años de edad, y desde su nacimiento fue testigo de erupciones diarias, hasta formar un cráter de 250 metros de diámetro. Conocido como el Faro del Pacífico, porque sus explosiones se veían desde el océano, este núcleo tuvo una baja gradual de su actividad desde 1966, aunque su última erupción destruyó la cima del volcán y su altura disminuyó unos 200 metros. Montamos la carpa en el centro del cráter y planeamos la comida, mientras una fría nube gris se avecinaba hacia nosotros.
En pocos minutos esa masa de aire comprimido explotó y cientos de baldazos de agua cayeron desde el cielo, agua fría muy fría. Nos encerramos en la carpa, en la pobre tienda naranja, que todavía cuenta historias de insectos y tormentas, y agrupamos nuestros bolsos en el medio, esperando que la pobre aguantara tal aguacero. La lluvia no tardó en entrar y como si fuese una bañadera psicodélica, la carpa se inundó, mojando todo lo que estaba seco, desde las bolsas de dormir, hasta toda la ropa que teníamos seca. Entramos en shock, el frío de la montaña estaba asomándose por las laderas y la lluvia no daba signos de escampar pronto. Nos miramos con Dani, pensando en alguna salida. Bajar ya no era una opción (aunque recuerdo que la pensamos bastante) y esperar adentro de la carpa con el agua llegándonos a la panza era una pesadilla visible. De repente la nube desapareció y la lluvia escampo. Logramos salir de naranjita, temblando de frío, empapados, con mucho miedo. En ese instante nos dimos cuenta que estábamos acampando en el agujero del cráter y que a nuestro alrededor no estaba tan inundado. Le quitamos el agua a la carpa y pusimos a secar la ropa mientras descansábamos un rato. Claro que solo fue un respiro, y todavía creo que alguien nos dio un tiempo para alinearnos otra vez, cuando la lluvia estalló aún con más intensidad, desatando esa fuerza de la naturaleza, otra vez poniéndonos en peligro, jugando con nosotros los intrépidos. Ya un poco más tranquilos, pero con mucho frío, buscamos oraciones que nos ayudarán en ese momento. Cada uno buscó a su ángel de la guarda, a su Dios disfrazado. Tendríamos que aguantar hasta el amanecer, y eso creo que era el mayor miedo de ambos. Teníamos compañía claro; unos buenos amigos nos habían acompañado en nuestra aventura, y todos quedamos atrapados en el cráter del volcán de Izalco. Nunca sentí tanto frío, nunca temblé tanto en la vida. Fue una noche interminable, donde el calor humano ayudó a pasar las horas, sin comida, con poca agua potable y mucha agua de lluvia.
La noche fue pasando de a poco, por fin dejo de llover. Nuestras bolsas de dormir, nuestro equipaje, nuestro abrigo, todo estaba mojado. Vientos helados entraban por la montaña, una noche ciega e interminable, solo iluminada por una luna inmensa.
Así fue que nos volvimos a salvar, que aunque nunca dormimos, nos dimos calor, historias, amistad, colores en la oscuridad.

A la mañana siguiente nos acercamos a las fumarolas y nos aliviamos de poder sentir por primera vez en doce horas un poco de calor. Bajamos luego el volcán y continuamos con las aventuras.

Una más para contar....

sábado, 27 de septiembre de 2008

Not so preety my friend




"Aceites esmeralda, una auténtica inversión" y nos fumábamos un cigarro en el hall de la casa, una historia de auténticos oligarcas que quieren controlar el pueblo con su campaña política detrás de una empresa inmensa. Es provisorio decir que todavía respirábamos ese aire vicioso y olíamos cilantro en todas las comidas, aunque el último bocado estaría bien feo. El camino era una etapa de acertijos y misterios y las elecciones serían pronto. Todos con el PRD, se preveía que sería, todos con el PRD. Una lluvia torrencial caía desde el cielo, las gotas eran grandes y el viento hacia que de cuando en cuando su proyección fuese hacia la derecha, a veces hacia la izquierda. Todavía pensaba en ti, tus ojos verdes nunca habían desaparecido de mi ilusión, y rara vez sentía un placer tan grande como era recordarte bajo una tarde gris. La ciudad se levantaba a mi alrededor, unos rascacielos inmensos recorrían el plano, tapando agujeros de cielo, cortándome la respiración. Yo estaba vestido de negro, en mi espalda tenía una mochila azulada bien bonita, una Jansport, que hacia juego con mis tiradores grises. Giré para ver si venia el bus "Calidonia, Terminal" gritaba un negrito con los ojos bien abiertos.
Una circulación centrifuga, puro desfachatismo barato, ropa de marca y el descontrol desmedido del sistema, Un quarter, dos quarter, tres quarter, y la vergüenza de perder la identidad frente al consumismo. Todos están invitados, licuadoras a 6 dólares, remeras a 50 centavos, cadenas de comidas rápidas que se elevan y sacando la lengua sonríen frente al mejor postor. El dólar es sin duda un arma de doble filo, una chequera de crédito imaginaria donde nunca se acaba la deuda y siempre se construye sobre una nueva promesa, una nueva hipoteca. El canal es el que brinda las herramientas necesarias para que la ecuación sea perfecta. Sin embargo las calles dicen lo contrario. La distribución de la riqueza es una incógnita que todavía no ha sido develada. El canal recibió 319 millones de dólares en el primer trimestre del año fiscal 2008, ósea ¿Como puede haber gente con hambre si solo son 3 millones de habitantes en el país?. Es importante afirmar que las políticas de privatización en educación y salud tampoco ayudan a mejorar la situación actual. ¿ A donde irá todo este dinero?....
Balaceras todos los días, chucha que la vaina está jodida, que hay barrios impenetrables, mientras los rascacielos solo dan sombra, mucha sombra. Kunas, negros, judíos, mestizos, testigos de Jehová e incansables comerciantes conviven en una ciudad marcada por el descontrol del canal, el cruel ejemplo de que el sistema económico mundial es el que nos tiene atrapados en sus garras, infecta a sus colonias y las tiene bajo las ordenes del sucio mercado. "Somos la envidia centroamericana, acá rige el dólar" dicen las voces que responden a Dios. Platos descartables, comida de cartón, un mundo sin ideas, sometido a la degradación norteamericana. Aquí es donde la gente empieza a mirar hacia arriba..

domingo, 21 de septiembre de 2008

Contando cuentos cortos



Una lluvia torrencial caía desde el cielo, las gotas eran grandes y el viento hacía que de cuando en cuando su proyección fuese a la derecha, a veces hacia la izquierda. Todavía pensaba en ti, tus ojos nunca habían desaparecido de mi ilusión, y rara vez sentía un placer tan grande como lo era recordarte bajo una tarde oscura y gris. A mí alrededor unos rascacielos inmensos recorrían el plano tapando la luz, cortándome la respiración. Yo estaba vestido de negro, en mi espalda tenía una mochila gris, bien bonita, que hacía juego con mis tiradores blancos. Giré para ver si venía el bus, "Calidonia, terminal" escuché. Voltié otra vez y noté que alguien había abierto el pequeño bolsillo de mi mochila. Levanté la mirada y lo vi escapar en dirección contraria al tráfico de los autos, e inmediatamente comencé una carrera de persecución, dispuesto a encontrar a mi enemigo. Su andar era recto, iba bien rápido, pero yo también estaba activo y mis piernas, que son largas y firmes, volaban en el pavimento. El sentía mi aliento en su nuca, cuando doblamos la esquina del ciber café y nos topamos de frente con un desfile de cardenales vestidos de violeta, seguidos por una banda de vientos y percusión. Él se estrello contra un trombón y dejo caer de su mano derecha mis cigarrillos de chocolate y una cadenita de oro. Giro para la derecha y siguió corriendo hasta la 5 de mayo, por la peatonal. Fue lo último que hizo el vendedor de sueños; un carrito de helados se le cruzó por el camino y lo mando derecho al vidrio de la panadería de enfrente. Cuando la policía llego a la escena del robo, lo acusó de tenencia de drogas ilegales y desacato a la autoridad, y nunca más salió a ver el sol.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Diez horas

Somos un camino incierto y el destino a veces se vuelve improbable, impredecible. Hay señales que te alertan y sin embargo la búsqueda de aventuras nuevas nos conduce por el camino del tiempo.
Puerto Ovaldía, 8.30 de la mañana.
El día amaneció gris, una intensa lluvia revolvió el mar y nosotros nos preparábamos para el viaje hacia Panamá City. La casa donde estábamos era de color verde, construida en madera y cemento. La pensión de Cande sentía el paso del tiempo, aunque aguantaba todavía en pie, albergando a los que piensan en viajar, en trabajar, y también a los que piensan en ¿un futuro mejor?. "Vamos que estamos por salir, vamos" gritaba Amalfi, quien cordialmente nos había invitado a volar en la lancha. Nos fuimos y caminamos por la pista del aeropuerto con las mochilas al hombro. Éramos 5 argentinos, un brasilero, 5 colombianos ( entre ellos Amalfi y los dos paisas), 2 suizos, 9 panameños (entre ellos 7 eran familia del capitán de la embarcación) y una pequeña lancha que nos llevaría con destino Colón, el inmenso puerto regado de comercio y consumismo, la salida al atlántico del canal de Panamá. Habíamos elegido sumarnos a está travesía pensando que podríamos disfrutar del archipiélago de San Blas y que a su vez nos ahorraríamos unos 30 dólares antes de llegar a Panamá. A nuestra despedida había acudido mucha gente, un pueblo con sonrisas. Estaban el encargado de migración, la corregidora (madre de este último) y varios más de está familia, que controla uno de los pueblos más temidos por los frecuentes viajeros, el cuello de botella entre Sudamérica y Centroamérica. Fuimos llamados a través de nuestros apellidos, como en la escuela, y dejamos nuestras maletas delante de la lancha. Mientras nos montábamos, Cristiano, el brasilero, eligió quedarse y no subir. “Hay mucha gente y es muy pequeña, es peligroso" dijo de pasada y se fue con su mochila de vuelta a la orilla. Nosotros sin advertir el peligro inminente nos ubicamos en nuestras posiciones pensando que el viaje sería tranquilo, salvo en algunos momentos en los que tocaría saltar por el aire, buenísimo. Salimos de la bahía, y se prendió el motor de 275 caballos de fuerza, el que empezó a escribir su historia también. Los golpes se fueron poniendo cada vez más duros, en la espalda, en la cintura, en las rodillas, y los gritos nos se hicieron esperar. Uno de los suizos entro en desesperación, se puso blanco como la leche y temblando se tiró en el medio de la segunda fila de asientos. Los demás gritábamos también, mientras el mar acechaba con enormes olas a su paso. En la parte de atrás venían una niña pequeña y su madre que estaba embarazada, acostumbradas quizás a estás peripecias, aunque no por eso menos asustadas que el resto. El destino nos estaba jugando una mala pasada y los que estábamos adelante solo pensábamos si podríamos aguantar tales golpes por tanto tiempo, si la marea bajaría.en algún momento.
El capitán aceleraba al escuchar los gritos y mientras tanto parte de su tripulación disfrutaba el momento desde la mejor ubicación.. Algunos compañeros lloraban, pero no había tiempo para lamentos, los golpes no cesaban, sino que iban en ascenso. El primer respiro llegó cuando nos cruzamos con las primeras islas, pero duro menos de lo que canta un gallo. Al llegar al Porvenir, una de las islas más grandes, territorio de la tribu Kuna Ayala, empezaron las discusiones con el capitán. Sin embargo al estar sin dinero tuvimos que continuar el viaje, sufriendo, volando por el aire, ayudando a otros que estaban más asustados. También apareció la poca solidaridad de los hombres y mujeres, peleas constantes por un asiento, pues los golpes se iban haciendo cada vez más dolorosos y muchos no podrían aguantar mucho más tiempo. El paisaje era hermoso, un sinfín de islas que cubrían esa gran extensión del mar caribe. Al llegar a Miramar el viaje tomo un vuelco inesperado. Mientras la gente, ya cansada de gritar, aguantaba con sus últimas fuerzas el trajín de la situación, Sebastián notó que el suizo que se había descompuesto estaba inconsciente, tirado en medio de la lancha y no se le sentía el pulso. En ese momento y ante la mirada de muchos de los pasajeros, el capitán buscó la solución más conveniente y dijo "lo borramos de la lista y lo tiramos al mar". Ese fue un momento de real tensión para los que escucharon el mensaje.
6.30, Colón
Por suerte no estábamos tan lejos de Colón y pudimos llegar al puerto. El suizo se levantó una media hora después, luego de que los paisas le hubiesen revisado la billetera y sin saber que estuvo a punto de ser comida de tiburón. El viaje duró unas diez horas, interminables diez horas.

martes, 12 de agosto de 2008

El arco iris de Zeus







La naturaleza está viva, está en órbita, está defendiendo su bastión de los destructores, de los taladores, de los contaminadores. Somos tierra, somos aire y somos agua, somos animales vacíos, enfrentados a monarquías comunicacionales que nos venden el aire y nos dejan congelados en cajas de plástico. Los pequeños que habitan nuestras selvas se esconden, se hunden en el monte y dibujan caras especiales frente a la luz del Sol. Buscamos renacer en el infinito de nuestro camino, peleando por aprender a buscar soluciones frente a este rumbo sin retorno, buscando la felicidad inmediata como única solución materialista, cuando la naturaleza nos muestra el camino todo el tiempo, y mientras nosotros construimos pisos de concreto para tapar nuestras conciencias, los que no ven siguen sin sentir nada...
En las tierras virgenes es el suelo el que tiembla, el que tiene vida, y habría que detenerse y mirar hacía arriba, observar los árboles mientras los monos juegan con los mangos, los lagartos buscan el calor, las mariposas vuelan sobre el sendero. Los árboles son inmensos, hay casas dentro de ellos, donde viven las especies más impactantes; el monte es un pasaje de ida al paraíso. Verde es lo que veo a mí alrededor, azul lo que siento en el mar, celeste cuando miro al cielo. La vida va cambiando mientras conocemos, hay que adentrarse y salir, hay que meterse y buscar lo desconocido, hay que cuidar nuestros valores, nuestras opiniones, buscar soluciones, dar el ejemplo, jugar y seguir jugando, aprender con humildad...
Que lindo que puedan conocer El Darien, adentrarse en aventuras nuevas, buscar horizontes infinitos.
Caminos sin retorno,
Universos paralelos donde las sensaciones imponen su respeto,
Somos alegría y fantasía, buscando y descubriendo llevamos un mensaje.

Seguimos por el camino de la imaginación..

jueves, 17 de julio de 2008

Y a la selva es que nos vamos

De Medellín rodamos hasta Apartadó; el Bruno, Nico y Maxee terminamos de juntar el dinero y viajamos por el tiempo. Fuego, luces, circo...
Estamos en Turbo ya, camino a la selva del Darién, ese único lugar en el mundo, la suavidad...

Seguiremos con el arte en todas sus expresiones...

Nos vemos en Panamá....

Por el camino de la imaginación..

miércoles, 2 de julio de 2008

Y tus ojos lagrimean




Una lluvia de estrellas fugazes, un ida y vuelta entre canela y avena, y así nos vemos, así te veo, así nos vamos, ¿ Y si viajamos juntos por el reino de los colores morados? ¿ A donde vamos?, a la Luna es que nos vamos corazón... pero el pasaje es muy caro, casi imposible para un malabarista, periodista, tío casi de cuatro. Sin embargo a la noche viajamos y durante el día nos bañamos de Sol, casi sin respirar te dije que sí, y fue un como subirse a un barco sin timón; primero lloré, las lágrimas cubrían mis ojos, caían por mis mejillas hasta llegar al pecho, desnudo en el verde pasto, envuelto en las raíces; en ese instante mis fosas nasales se taparon y no puedo explicarte cuanto los extrañé a todos, allí los vi, allí estaban, resplandecientes, dibujados en la tierra, vi sus rostros en las nubes, vi sus caras en las piedras, en mi silencio eterno, en la invitación a un sueño profundo, cuando me arrodillé no podía respirar, no veía más allá de mis pupilas, no veía más allá de sus sonrisas, se me nubla la mente, no puedo moverme, estoy estático, estoy sin voz....

Y nos encontramos en la frecuencia, hay unos tulipanes blancos que crecen en el jardín, son tan brillantes, que se transforman en el remedio de la locura.
Pasto, fuego, aire, flores, nubes, Vilca, mi cara, el Sol y ustedes....

Puede degustar sancocho, arepas, ensalada y por supuesto la montaña verde en toda su expresión, por eso no lo dude señora y pase a nuestras hermosas instalaciones....

Bienvenidos.

domingo, 15 de junio de 2008

Siguiendo las nubes



Casi todo el mundo sube a Santa Elena y se encuentra con el frío, esa montaña donde vivía Heidi con su abuelo, el mundo mágico de los duendes yace en ese paraje espiritual....
Estaba cayendo la noche y caminaba con Estefanía de la mano, las nubes cubrían la montaña verde y brillante, estábamos adentro de una densa masa de aire y sin embargo todo se veía con suma claridad. Los árboles respiraban y en su corteza había figuras verdes, moradas, naranjas brillantes. "Tómame la mano que tengo miedo" me dijo Estefí y bajamos por la carretera sin mirar, cerrando los ojos y buscando el rumbo a través de la percepción. Cuando todo se vuelve oscuro, luego de un buen rato en el camino de los sueños, existe una luz, un destello que ilumina la vía a casa. El frío iba aumentando en la fría montaña y las manos de Estefí temblaban cada vez más. El ruido de la lluvia, sumado a los relámpagos y rayos que retumbaban en el más allá, envolvían el ambiente, le daban un destino de suspenso. Ella tiene 9 años y una imaginación impenetrable. A veces es una diosa, a veces sola una niña, sin embargo su mirada me mostró el sendero, truena y truena y sonará el tambor.....
Adelante (por suerte para algunos) nos guiaban los duendes, vestidos de marrón y negro, sus sombreros llevaban una pluma de Guacamaya, gente de la montaña, gente de Santa Elena. Entre los árboles mágicos se iban camuflando, librados del sueño eterno en el que viven, ahí van los duendes...

Las vacas lecheras están más cerca del cielo, eso creo, como la cebollas, están arriba en la montaña perdida. Y cuantos quilómetros hay que recorrer, cuantos destinos hay que conocer para entender ciertos comportamientos, ciertos miedos que a la distancia parecen funciones desconocidas, y bien de cerquita son amores inolvidables. Circo, fuego, aire, agua, relatos increíbles....

Antioquia, tierra de fantasía, donde crecen las ilusiones, donde desaparecen los escombros y surge la alegría. Santa Elena, Río Negro, Jardín, Santa Fé, el Valle de Aburra....

Tierras de esperanzas

lunes, 26 de mayo de 2008

Un color entre naranja y calabaza


Éramos un viaje, un ida y vuelta entre el viento, el bosque y el mar. El renault 12, el amigo de Caro y Seba, tiene un estilo especial, es una carrera al destino de los pasajeros hambrientos de paisajes, intrépido y sagaz. Nada como la sal y la arena para caminar a la tarde, los árboles siempre se prestan de anfitriones, y fue ahí cuando arribamos a la casa de Ana. Playa los Naranjos abría sus puertas.

- Disculpe señora podemos acampar acá...
- Claro que si...

Una relación sin fines de lucro, y si el lujo es vulgaridad, cuan honesta es la vida por dejarnos conocer a Ana y su familia. Los plataneros cubrían el campo escondido; adelante una hamaca estaba iluminada por el Sol. La casa es blanca y pequeña, cubierta de retratos familiares y está guiada por la televisión nacional. La cocina está a su lado, a leña y hollín, con vajilla de porcelana y las empanadas en su cocción. Éramos varios, aunque el nieto de doña Ana, el pequeño William, se transformaba en un buen argumento diario mientras se escuchaba buena chacarera.
Entre sueños y sollozos, Ana nos contó que había sido desplazada por la violencia en Colombia, huyendo de su pueblo, a orillas del río Magdalena. Los paramilitares (AUC) habían llegado y se habían abatido durante dos horas, matando personas, inundando de terror el tiempo y el espacio. Ana empaco algunas de sus cosas, tomo la mano de sus niñas, y se fue, dejando todas sus pertenencias, todas sus ilusiones, a otro destino tuvo que ir.
Las chalupas navegaban río abajo hasta dejar atrás el miedo, pensando en Valle Dupar. Entre las sombras ella buscó afecto y trabajo. Al tiempo el gobierno le entrego una casa en una urbanización de viviendas. Sin embargo Ana tuvo que pelear y seguir peleando. Lucho por su comida, por la educación de sus hijos, por un lugar, por su tinto y sus empanadas. Quizá el miedo y la violencia puedan envolver en sus redes, cuando sale el Sol de nuevo, solo se dejan ver sonrisas en el ambiente. Los que no tienen nada, los que lo perdieron todo, piensan mucho, sienten mucho, y ofrecen hasta lo que nunca tuvieron.

Amèrica Unida hoy

sábado, 3 de mayo de 2008

El volcán de San Antero





El calor invade mi cuerpo, las gotas de transpiración caen por mi espalda y se deslizan lentamente hasta llegar a mi cintura. El Sol se posa en lo alto del cielo, una nueva iluminación sonríe y despierta a los seres oscuros, los seres de la tierra. La carretera espera detrás, refleja el pavimento nuestra silueta, aumenta la frecuencia cardiaca, baja la presión y sube el agua, se evapora y viaja por el cielo donde los sueños se vuelven realidad. "Me voy poniendo pegajoso, me voy poniendo pegajoso" pienso mientras me acerco a él. Tengo ansiedad, sin duda un poco de asco también, pero conozco la aventura. Bailamos Cha cha ska, y las burbujas nos rodean en la superficie, un liquido viscoso y verde se ve en la superficie...
Tic, tac, tic, tac, el lodo protege, preveé, sana y cura, y nos adentramos en la capas tectónicas. De ella comemos, crecemos, trabajamos, cuidamos y hasta a veces atormentamos. Es fascinante estar adentro de la tierra...

jueves, 17 de abril de 2008

Historias felices, a veces no tanto




Un destino distinto, la misma sintonía.
Existe una sintonía viajera?, así nos encontramos donde estamos, somos muchos que vamos y venimos, que nos conectamos, que nos vemos, nos buscamos, transitamos, nos escribimos, trotamundos en nuestra querida Latinoamérica. Los caminos están, los camiones, los buses, los barcos, las posibilidades de seguir y seguir y seguir viajando.
En este contexto me encontré inmerso en Barranquilla, paseos de barrio, cruda realidad, bazuko asesinando conciencias, diferencias, estratos, una puerta al jardín de la calma.
" Tengo hambre, tengo hambre" gritan muchas voces en ese inconsciente, una mente que está perdida en el virus del sistema, los tiene atrapados, en la sombra, en la sombras de la noche violenta. Del otro lado están los que huyen, los que van y vienen, mientras ellos respiran la violencia de su pasta. En mis pensamientos aparece la silueta de un bosque oscuro, es el contraste, el atardecer, la noche, la calma y el miedo.... Corremos desesperados, intentando recuperarnos, estamos agitados y volvemos a la realidad, acurrucados, solos en este bosque inmenso, peligroso.
La basura, el hambre, la sed, las necesidades básicas de un mundo que huye de la solidaridad, que cuida su propio culo, y el de unos pocos, los de cerca, lo que están cerca. Pierden la nobleza, sienten la locura y se deslizan como las arañas lo hacen mientras dormimos. El río aquí está quieto, entre lo absurdo y la dependencia. Ellas empiezan a bajar, el Sol aparece detrás por la ventana. Se esconden por las rendijas, detrás del baño. Son cientos de arañas que se van a reposar.

Y dicen las corrientes, que extrañan por las noches, la música de las sirenas del mar...
Dicen las corrientes que se ve en el fondo del río, un duende sin dientes, Maikol es su gracia, un gnomo inapetente.
Dicen las corrientes que un día el hombre andará sin mente, entre cuentos disfrutará del ambiente....


La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...

Seguimos describiendo nuestra cruda américa latina..

sábado, 22 de marzo de 2008

disfrutarrrrr parce, asimismo






Y así es, disfrutar de la paz que nos da el vivir en armonía, libertad y emoción, así suena la canción. De paso por la inspiración me encontré con el mundo del revés, luchar contra el sistema y saltear el stress.
Y así vivimos en Babilonia, entre la espuma y sal, escapamos de la gran ciudad, al campo es que tenemos que volver. Un buen día en que la voz se escapa me encuentro en la entrada de la conciencia....
Y así es que me preguntó cual es la historia, en que contexto se la busca, con que ojitos se la ve. Welcome to Colombia parce.

Historia, recuerdo, armonía y realidad, el vivir en compañía, la búsqueda de la ilusión del mañana, o será el minuto de hoy el que hay que ver....

Mar azul, un deseo
Mar de cristal, un día quizás sea nuestro juego el que se estrelle con el agua.
El monte me sonríe a la distancia mientras el Sol se estira sobre la arena, descansa sobre la arena. Los consejos y las respuestas son ajenas, como las vaquitas son ajenas.

Mar azul, dos deseos.
Es el cuervo que me espía, ladrón de guante blanco. Entre las piedras me escondo, paladar de oro blanco. Es el río que me une a tu espíritu, más abajo, siempre más arriba.

Mar azul, tres deseos.
El horizonte crece en el desierto, crece en forma y color. Navegamos a la noche, mientras vos dormís, yo estoy alerta, en la noche es que hay que estar alerta...

Por la carretera ñero, uniendo caminos, Latinoamérica se conoce...

Deseo alegría

Fotos:

Parque Tayrona, Palomino, Cabo de la Vela y la renoletaaaaaaa...

Seguimos por el camino de la imaginación.